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viernes, 2 de mayo de 2014

A Restauración de "El Expolio" de El Greco

LA RESTAURACIÓN DEL CUADRO
El cuadro es trasladado de Toledo a Madrid
(www.abc.es)
Rafael Alonso, restaurador del Museo del Prado, comenta la restauración de "El Expolio de Cristo" una de las obras más importantes de El Greco. 
Con ocasión de su restauración, el cuadro dejó durante unas semanas la sacristía de la Catedral de Toledo y viajó a Madrid. Allí, en los talleres del Museo del Prado ha sido restaurado. Con ocasión del 400 aniversario de la muerte de El Greco, ha formado parte de una exposición que el famoso museo ha dedicado al genial pintor.

EL TEMA: EL EXPOLIO
El Expolio en el Museo del Prado
(www.revistahsm.com)
Se trata de una de las obras maestras de El Greco y de la pintura española. Desde Roma, El Greco, viaja a Toledo. En esta ciudad el pintor realizará  la mayor parte de sus obras.
El tema del expolio de Cristo de sus vestiduras, es un tema que muy raramente aparece en el arte occidental. El vídeo te explica por qué El Greco pintó un cuadro con este tema. En el año 1248, San Luis, Rey de Francia, regaló a la catedral de Toledo un pequeño trozo de la túnica de color carmín (rojo) que había llevado Cristo antes de ser crucificado. Relacionado con este hecho, El Greco recibe el encargo de pintar este cuadro y con este tema. 

UN CUADRO DE UNA PIEZA ÚNICA DE TELA
El cuadro está pintado sobre un lienzo de mantel. Es una tela de mucha calidad, de una gran anchura. Todo el cuadro está formado por una pieza única de tela.
El Greco pintó el cuadro sin ningún dibujo previo o preparatorio. No hay ningún boceto o esquema previo. En el cuadro se perciben todas las herencias y el arte que El Greco recibió a lo largo de toda su vida: bizantina (la superposición de figuras), veneciana (el color), castellana (con los colores más fríos).

LA RESTAURACIÓN
El Expolio antes y después de la restauración
(www.elcultural.es)
¿Por qué se ha restaurado el cuadro? En general estaba en buen estado, pero como te muestra el vídeo, en la parte inferior, había algunas zonas de falta de color. Se habían perdido pequeños fragmentos de la pintura original.

A lo largo de casi 400 años el cuadro se había cubierto de barnices, polvo y otros elementos. Esto hacía que las luces y las sombras no se mostraran tal como El Greco las había pensado. La restauración ha ayudado a conocer mejor la composición del cuadro y los pequeños cambios que El Greco fue haciendo sobre la marcha. 

¡Espero que disfrutes del cuadro!

 



lunes, 31 de marzo de 2014

A La "única" ocasión de ver así al Greco

La reina tiene previsto inaugura la primera exposición del Greco en Toledo que celebra el cuarto centenario de su muerte. La persona que ha restaurado más cuadros del artista nos cuenta los detalles de esta ocasión "excepcional". COPE ha sido la primera en entrar a la exposición.    



En total, serán cerca de un centenar de cuadros del Greco, llegados de una decena de países. "Es una ocasión única y excepcional y será difícil reunir tantas obras y tan buenas que han venido de todas partes del mundo”, explica Rafael Alonso, que ha restaurado casi 90 obras de este artista entre ellas ‘El Expolio’ o ‘El Caballero de la mano en el pecho’. 

(www.clm24.es)
El restaurador considera "única" la exposición 'El griego de Toledo', que estará abierta hasta el 14 de junio en el Museo de Santa Cruz y en otros cinco edificios de la ciudad. “Son cuadros que se exponen por primera vez juntos en Toledo. Vamos a poder comparar obras de épocas distintas y cuadros que formaban parte de un conjunto y que ahora están dispersas. Además están presentadas en un espacio amplio con un diseño fantástico, muy bien iluminadas y limpias, como nunca se han visto los cuadros de El Greco”, advierte el restaurador del Museo del Prado. 
Alonso es una de las personas que mejor conoce al artista griego de finales del Renacimiento. “Tenía carácter para defenderse", advierte. "Defiende que el arte es creación del espíritu por lo que debería de estar libre de los impuestos que pagaban los gremios. En Italia, de donde venía, era algo que ya tenían asumido". 

La exposición 'El griego de Toledo' estará abierta hasta el 14 de junio en el Museo de Santa Cruz y en otros cinco edificios de la ciudad: la sacristía de la Catedral, la iglesia y la sacristía del Hospital Tavera, la iglesia de Santo Tomé, el convento de Santo Domingo el Antiguo y la capilla de San José.

miércoles, 21 de marzo de 2012

A El entierro del señor de Orgaz (El Greco)

EL ENTIERRO DEL SEÑOR DE ORGAZ


A los diez años de llegar a Toledo El Greco goza ya de una importante fama en la ciudad. La Iglesia le ha escogido como su pintor y le encarga muchas de las obras que se realizan en aquellos años en la ciudad. Así surge la obra maestra de El Greco: el Entierro del señor de Orgaz. La escena fue realizada para la iglesia de Santo Tomé -de la que el pintor era parroquiano - por encargo del párroco.

El protagonista del cuadro es el señor de Orgaz. Cuando murió don Gonzalo en el año 1323 pidió ser enterrado en su parroquia, la de Santo Tomé. En el momento de enterrar su cuerpo en la fosa, aparecieron milagrosamente San Esteban y San Agustín para depositarle, siendo éste el momento elegido por el pintor.

La obra se divide claramente en dos partes. La zona inferior es la tierra. El entierro, trasladado al siglo XVI, es contemplado por muchos nobles toledanos contemporáneos de El Greco. En el primer plano el milagro, con la figura de don Gonzalo en el momento de ser depositado por los dos santos: San Agustín -vestido de obispo- que le agarra por los hombros y San Esteban -como diácono- que le sujeta por los pies. Junto a ellos un niño vestido de negro. Se supone que es Jorge Manuel, el hijo de El Greco. A la derecha hay tres sacerdotes. A la izquierda hay dos figuras con hábitos religiosos.
Tras estas figuras se encuentran los nobles toledanos que asisten al milagro. Algunos han sido identificados. Están vestidos con trajes negros y adornos en el cuello de color blanco. Sus manos indican el escaso movimiento de la escena y refuerzan la expresividad de sus rostros, en los que El Greco capta diferentes estados de ánimo.

Esta zona inferior se circunscribe claramente en un rectángulo. Las figuras son manieristas: cabeza pequeña y resto del cuerpo alargado. También, en algunas de ellas, observamos la postura o maniera típica del manierismo, por ejemplo en San Agustín o en el mismo don Gonzalo que están enterrando.
En esta parte inferior dominan tres colores: blanco, negro y dorado. Curiosamente el dorado resalta la luminosidad del blanco y la oscuridad del negro. Los detalles de las vestimentas muestran la elevada calidad de la pintura de El Greco.

La zona superior se considera el cielo o la zona de Gloria, hacia donde se dirige el alma de don Gonzalo. Se organiza como un rombo que subraya el movimiento hacia arriba. Arriba del todo está Cristo que corona la composición. Viste de blanco -símbolo de pureza- y está sentado. A su derecha vemos a la Virgen, vestida con sus colores tradicionales, azul y rojo, que simbolizan la eternidad y el sufrimiento, respectivamente. Frente a María se sitúa una figura semidesnuda: es San Juan Bautista. San Juan Bautista y la Virgen son los medios de intercesión y salvación ante Dios. De esta manera se representa una Deesis, muy habitual en el arte bizantino. En el cielo encontramos también otros santos y ángeles. Podemos destacar a San Pedro, a la izquierda, pues lleva las llaves que son su signo.

Todas estas figuras del cielo también son de cabeza pequeña y cuerpo alargado. Además las figuras de la zona superior tienen mayor movimiento que las de abajo. Los colores son mucho más variados que en la parte inferior: el amarillo, el verde o el naranja, el azul, el rojo y el blanco.

Entre ambas zonas existen numerosos nexos de unión que hacen que la obra no esté formada por dos partes aisladas entre sí. El primero viene determinado por la luz, ya que el episodio se desarrolla en un interior y la única luz existente procede de la parte superior.

A El Expolio (El Greco)

EL EXPOLIO

Fue pintado por El Greco para la sacristía de la catedral de Toledo entre los años 1577-1579, muy poco tiempo después de llegar a España. La sacristía es el lugar donde los sacerdotes se revisten antes de celebrar la eucaristía y donde se desvisten después de celebrarla. Por esta razón, este cuadro está en un lugar muy simbólico y especial para todos los sacerdotes.

Cristo es la figura central del cuadro. La de mayor tamaño, la de vestido más llamativo. Realmente Él es el centro. Está de cuerpo entero. El color rojo de su túnica es símbolo de su amor por los hombres, pero también de sufrimiento y entrega. Él va a morir por nosotros. Sin embargo, su mano dirigida a su propio pecho y su mirada ligeramente elevada hacia el cielo, muestran confianza y aceptación de la voluntad del Padre.
Lo rodean una serie de personajes envueltos en las tinieblas. Muchos de ellos están vestidos con colores más fríos, que contrastan ampliamente con los de Cristo. A muchos de ellos sólo les vemos el rostro. Son rostros individualizados, con sentimientos, con vida. El abigarramiento de las personas es muy grande y apenas no dejan ver el cielo o la tierra. Sin embargo, unas piedras al pié del pié de Cristo, nos demuestran su ser humano y que la acción sucede en un espacio absolutamente real.

Todas las figuras son plenamente manieristas. Todas muestran la cabeza pequeña y el cuerpo tan alargado y espiritual, tan falto de proporción de El Greco. Esto es muy visible en Cristo pues es la única figura de cuerpo entero, y también en el soldado que está a su lado. Además algunas figuras muestran el movimiento o las posturas extrañas, no naturales, también propias del Manierismo. Un ejemplo es la figura del soldado a la derecha que, agachado, prepara la cruz.
La luz también tiene su importancia, pues con ella los pintores iluminan aquello sobre lo que quieren llamar nuestra atención. Evidentemente aquí es Cristo, su figura, su rostro, su mano. Pero también son las personas que están cerca de El. Especialmente llama la atención de su Madre, abajo, a la izquierda.

Nos encontramos ante una de las obras maestras de El Greco, no sólo por su gran calidad técnica y artística. Sobretodo por el efecto conseguido de hacernos presente un momento tan importante de la vida de Cristo.